September, 2001
El Empleo de Modelos Individualizados para Tratamiento de Clases II
A. Korrodi Ritto DDS, PhD
El plan de tratamiento para las maloclusiones Clase II, en donde una mandíbula retrusiva es la característica predominante, con el objetivo de obtener resultados óptimos mientras se controla el movimiento indeseado de los dientes, debe basarse en modelos individualizados. Estos modelos deben ser simples y fáciles de leer, y además, adaptarse a los casos más complejos. Los modelos incluyen dos variantes, los subjetivos, y los objetivos, que se construyen usando fotografías extraorales y radiografías cefalométricas, respectivamente.
El primer modelo se basa en los principios subjetivos de belleza determinados en cuanto al perfil. La construcción e imágenes comparativas ayuda a solucionar las limitaciones de las fotografías de los registros ortodóncicos. El modelo subjetivo para pacientes con maloclusiones Clase II por deficiencia mandibular se obtiene con fotografías extraorales del paciente con una mandíbula en Clase I o cerca de esta relación. La meta es analizar las modificaciones subsecuentes del perfil, utilizando fotografías del paciente con los labios en contacto y en posición de descanso. Es crucial obtener éstos registros inmediatamente después de la imagen facial del perfil pre-tratamiento. De ésta manera es posible producir la comparación más precisa evitando algunos errores comunes, tales como una alteración en la posición de la cabeza o extensión del cuello. Las cámaras digitales son más útiles en este caso, ya que proporcionan una visualización inmediata de la imagen.
Algunas dificultades para obtener este tipo de fotografías radica en la capacidad limitada del paciente para mantener sus labios en contacto sin contraer los músculos, o en los casos más severamente retrusivos, avanzar la mandíbula al punto deseado por el ortodoncista. Es posible resolver este problema estimulando los músculos asociados en un periodo de dos meses con la ayuda de un mini-estimulador.
Después de analizar las fotos producidas de ésta manera, se determinan el perfil propuesto y la oclusión. Este es un modelo subjetivo.
El modelo objetivo es el segundo de los dos tipos de modelos. Es muy nombrado por la capacidad que tiene de ofrecer una comparación de los resultados. Se basa en una radiografía lateral de cráneo con la mandíbula avanzada, que, de acuerdo con la fotografía extraoral, se ajusta a la posición en la que el observador considere más aceptable y lo clasifique dentro del modelo subjetivo. Esta radiografía también debe reflejar la posición labial en el modelo subjetivo (labios abiertos o cerrados)
Usando un análisis simplificado, tomando en consideración la posición de los incisivos superiores e inferiores con respecto al plano Nasion-Sella, es posible estimar rápidamente las metas, y al mismo tiempo, ilustrar las dificultades y requisitos del movimiento dental. Esto ayuda al practicante a crear condiciones para el avance mandibular, que eviten cualquier movimiento indeseado de los incisivos.
Hay algunos impedimentos para la creación de estos modelos, ya sea que los incisivos estén severamente apiñados o que los incisivos superiores estén palatinizados, impidiendo el avance mandibular. La producción de modelos subjetivos y objetivos puede construirse después de que los dientes se alineen lo suficiente para permitir el reposicionamiento mandibular.
En conclusión, los modelos subjetivos permiten el análisis del perfil del paciente para decidir si se indica el avance mandibular, y si es así, de cuánto es necesario. El modelo subjetivo puede compararse con el caso terminado para evaluar los datos obtenidos al final del tratamiento, y permite la especulación de los resultados. El modelo objetivo determina cuál movimiento de los incisivos está permitido para reposicionar la mandíbula sin dañar el valor estético obtenido en el modelo subjetivo. Puede compararse con las radiografías finales y hacer posible el análisis del movimiento dental que no pudo controlarse y en qué medida eso perjudica el tratamiento.
El único inconveniente de esta técnica es la radiación adicional a la que se somete el paciente.
Figura. Cefalograma pretratamiento

Figura. Pretratamiento de frente, Pretratamiento de Perfil, labios en contacto, Pretratamiento de perfil labios en reposo

Figura. Pretratmiento intraoral lateral, Pretratamiento intraoral de frente

Figura. Modelo subjetivo de frente, Vista lateral labios en contacto, Vista lateral con labios en reposo

Figura. Modelo subjetivo, vista lateral intraoral, Modelo subjetivo, vista intraoral frontal

Figura. Modelo objetivo, cefalograma lateral con la mandíbula avanzada.

Figura. Paciente en tratamiento utilizando el Ritto appliance

Figura. Post tratamiento de frente, Post tratamiento, de perfil, labios en contacto, Post tratamiento, perfil, labios en reposo

Figura. Post tratamiento lateral intraoral, Post tratamiento frontal intraoral

Figura. Cefalograma final. En comparación con el modelo no encontramos grandes movimientos de los incisivos después de un año de tratamiento.

Figura. Paciente 1.5 años después del tratamiento

Contributed by:
A. Korrodi Ritto DDS, PhD






